La Hermandad, un mimo a la Comunidad Gymnasista

El azul y el rojo podían divisarse varias cuadras antes. La fila para poder ingresar a la sala principal del Cine Atlas iba por calle Monteagudo y doblaba unos metros por sobre Mendoza. Eran todos alumnos y ex alumnos del Gymnasium de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), que fueron a presenciar el preestreno de La…

la-hermandad,-un-mimo-a-la-comunidad-gymnasista

El azul y el rojo podían divisarse varias cuadras antes. La fila para poder ingresar a la sala principal del Cine Atlas iba por calle Monteagudo y doblaba unos metros por sobre Mendoza. Eran todos alumnos y ex alumnos del Gymnasium de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), que fueron a presenciar el preestreno de La Hermandad, la película de Martín Falci que se rodó en 2017, durante uno de los tradicionales campamento de la escuela experimental.

La noche fue ideal para reencontrarse con compañeros de aula o con amigos de diferentes promociones, con egresados de los años 60 y 70 y hasta con los del año pasado. La hermandad gymnasista estaba presente para el estreno especial que se realizaba sólo para ellos y para autoridades de la provincia, de la UNT y del propio colegio, con la presencia varios profesores y ex profesores que pasaron por ‘La G’. 

La sala principal del Atlas ya estaba colmado cuando, mientras sonaba Viejo Al Achake -una banda formada por egresados de 2017-, las luces comenzaron a apagarse. La cuenta regresiva comenzó y la ansiedad de los que participaron en el rodaje estaba por las nubes: La Hermandad se presentaba oficialmente ante la Comunidad Gymnasista.

En los 83 minutos del film, un abanico de emociones atraviesa a los espectadores, aunque es la nostalgia la que predomina cuando situaciones que dejaron huellas en las trayectorias personales y en la vida de la comunidad se ven proyectadas en la sala a oscuras: desde las despedidas de los padres, antes de abordar el colectivo que conduce al campamento, pasando por el viaje, las carpas, los turnos de trabajo y los fogones hasta los juegos del Zorro y del Zombie. Todos son recuerdos compartidos y construidos durante el paso por el colegio, tradiciones que hasta aquí eran solamente de gymnasistas, un fuerte rasgo identitario conservado a través de los años y las generaciones. En este sentido, Martín Falci supo jugar a la perfección con los sentimientos de quienes pasaron por el Gymnasium, haciéndolos revivir muchas ‘rituales’ que son de otras épocas, pero que parecen que serán eternas en la institución. Asimismo, el director -también egresado de ‘la G’- abrió ese mundo privado a todos quienes quieran conocerlo desde adentro, más allá de las polémicas y los mitos.  

La película está basada en el seguimiento de un grupo de alumnos de primero preparatorio (quinto grado), quienes ingresan al colegio y vivencian su primer campamento. En el medio, descubren muchas cosas del lugar del cual comenzaron a ser parte, sobre todo después del bautismo. El campamento que se filmó fue el de 2017, el cual se llamó “PAVER”, en honor a Matías Albornoz Piccinetti, el joven alumno de la institución asesinado en mayo de ese año.

Varios sentimientos aparecieron al término de la película, donde la nostalgia estuvo a flor de piel y donde la mayoría sonreía y recordaba las experiencias vividas y compartidas durante el paso por el colegio y, posteriormente, cuando acudían a los campamentos ya como egresados. Con muy buenos planos, divertidas situaciones y la suma de condimentos, La Hermandad de Falci es un mimo a la Comunidad Gymnasista

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *