“Devolvimos la democracia al Club”: la noche que San Martín conmovió a Tucumán

El viernes pasado arrancaron los festejos por los 110 años de vida de San Martín. Hubo eventos de todo tipo. En la “Santa Semana” hubo espacio para la historia, la solidaridad, para la fiesta, para la clásica caravana y hoy, como broche de oro, se cerró la semana con un asamblea de socios, el órgano…

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El viernes pasado arrancaron los festejos por los 110 años de vida de San Martín. Hubo eventos de todo tipo. En la “Santa Semana” hubo espacio para la historia, la solidaridad, para la fiesta, para la clásica caravana y hoy, como broche de oro, se cerró la semana con un asamblea de socios, el órgano democrático por excelencia de cualquier institución.

Aunque todo esto parezca natural, algunas épocas la cosa no fue tan sencilla. Hace 8 años, en el aniversario 102, se vivía un clima mucho más tenso. Para entonces, se estaba culminando un proceso de lucha que duró varios meses y que desembocó en una verdadera revolución: La lucha Auto-Convocados de San Martín.

Todo empezaba en la triste noche del 26 de Junio de 2011. San Martín descendía tras ser derrotado en la promoción por Desamparados de San Juán. Aquel desenlace, inesperado hasta hacía pocos meses, desataría la bronca de una buena parte del público Ciruja que, como siempre, había colmado La Ciudadela. Algunos hinchas manifestaron su enojo en el playón de estacionamiento y entonces, sucedió lo que desencadenaría una huelga sin precedentes: un grupo adepto a la Comisión Directiva comenzó a agredir a cuanto hincha se encontraba en el lugar.

“Recuerdo haberme metido tras una columna y ver cómo le pegaban a todo el mundo, mujeres y chicos incluidos, la gente corría por todos lados”, cuenta Fernando Vilecco, uno de las caras más visibles del movimiento de Auto-Convocados. Aquella golpiza cobarde desató una reacción espontánea de una buena parte del pueblo Ciruja, que terminaría siendo imparable.  La primera marcha fue convocada por Facebook para el primero de Julio “fue un viernes en Plaza Independencia, hubo mucha gente, casi todos encapuchados y con miedo. Pero estábamos igual”, recuerda Vilecco. 

“El nacimiento de Auto-Convocados no se da por el descenso, no tiene que ver con los malos resultados deportivos, sino que surge en repudio espontaneo al manejo violento y autoritario que caracterizaba a la Comisión Directiva. Le pagaron a la gente y eso no podía ser. Eso no daba para más”, agrega León Kristal uno de los referente de aquella lucha. A partir de esa primera manifestación, se establece marchar todos los viernes a las 20.30 pidiendo la renuncia de toda la Comisión. Mientras tanto, Rubén Ale, quien era el presidente del club, pide licencia y luego renuncia a su cargo, lo que posibilita la asunción de Abraham Salame.

El segundo viernes, el Ingeniero Paz identifica a un par compañeros de lucha y los invita a tomar a café, entre ellos estaban León y su padre Daniel, Fernando y algunos más que a partir de entonces conformarían la mesa chica de los Auto-Convocados, en la cual se enarbolaría un plan de lucha y se tomaría las decisiones estratégicaspara poder manejar la situación.

“Teníamos la responsabilidad de representar a mucha gente, había que pensar cada movimiento con cuidado. De ahí salían directivas que después todos respetaban. Por ejemplo no tomar en las marchas porque no se estaba festejando nada… Solíamos juntarnos dos o tres veces a la semana para organizar todo”, cuenta León que junto a Su padre Daniel fueron punta de lanza en aquellas manifestaciones.

Con el tiempo las protestas se fueron masificando. Lo normal era que ver la plaza independencia vestida de rojo y blanco los viernes a la noche. “Un día jugaba Atlético, y nosotros estábamos en la Plaza y pasaban los hinchas de ellos por la 25 de Mayo, nos miraban y nos aplaudían”, recuerda.

Una vez por empezar el campeonato la consigna fue clara: “No entrar a la cancha, escuchar los partidos por radio desde la plaza y viajar lo más que se pueda a acompañar al equipo de visitante”. De esta forma, se buscaba desfinanciar a la Comisión Directiva, desestabilizarla y provocar su renuncia. 

Fue así que en la primera fecha vs Talleres en ciudadela, hubo menos gente en San Francisco  contra Sportivo Belgrano.  “Fue muy duro no ir a la cancha, antes de eso yo nunca había faltado. Había gente que no aguantaba. Yo pude cumplir”, Cuenta Fernando Villeco con los ojos llenos de lágrimas y con la voz entrecortada.

La vida de Fernando está ligada a San Martín desde antes de nacer. Su padre, también llamado Fernando, creció en Ciudadela, socio y colaborador del club durante toda su vida. Su mamá, Irene, Jugadora de Pelota al Sexto de Los santos. Se conocieron así, de jóvenes entre paredes rojas y blancas. “Yo nací culpa de San Martín”, dice orgulloso Fernando, y ahí se entiende porque fue capaz de vencer todos sus miedos, hacer oído sordo a las amenazas cotidianas para luchar por la causa que consideraba más justa para el club de sus amores y de su vida.

Mientras tanto, Salame iba mutando su discurso del ninguneo a la preocupación: “son 30 gatos locos en una plaza”, “No son Socios”, “Están hundiendo al club económicamente”. Algunas de las frases del presidente. Por su parte el plantel no concentraba y la peleaba como podía en el Federal A. El golpe que dejó al borde del KO al presidente se dio el 14 de octubre: Cerca de 10 mil personas marchan desde Plaza San Martín a Plaza Independencia, mientras el equipo jugaba en Santiago vs Central Córdoba. Ese día era más importante estar en la calle que en la tribuna. La consigna era “Elecciones libres ya”.

El 20 de Octubre se realiza la asamblea ordinaria, en la que pasó de todo “Por un solo voto se aprueba la Memoria y se pide cuarto intermedio para votar el Balance. Una semana después ocurre el bochorno, El presidente aprueba el Balance sin mayoría absoluta. Ya había perdido el control del Club”, cuenta Mariano Raed quien integraba el Movimiento. 

León Kristal agrega: “Le aprobamos el Balance porque no queríamos perjudicar al Club, pero estaba claro que habían sido derrotados. Si no lo aprobábamos se perdía el “Normal funcionamiento”, lo que hubiera sido catastrófico para la Comisión que estaba por venir. Ya era inminente la caída”.

Finalmente, jaqueado por todos lados, Salame anuncia su renuncia, pero pide un tiempo para ordenar las cosas, la huelga se levanta y el 6 de noviembre. 25 mil personas explotan La Ciudadela para el partido frente a Libertad de Sunchales. Desde los 4 costados bajaba el grito “El Santo es de la gente” que le ponía la piel de gallina a cualquiera. Después del partido, Salame intenta quedarse pero no resistió la presión. Apuró su renuncia definitiva y llamó a Elecciones.

Así se terminaba 5 meses de lucha incansable, con idas y vueltas, pero a puro coraje.  “Fueron 7 partidos de local sin asistencia del público, 5 por Campeonato y 2 por Copa Argentina. He buscado y no he encontrado antecedentes parecidos de huelgas de hinchas en el mundo. Solo hay una en Israel, mucho menos noble, con consignas racistas, pero aun así fue más corta”, afirma Mariano Raed. Después llegaría Luque, y más tarde se haría común que los presidentes terminen mandatos y que haya elecciones, pero ese es otro cantar, aunque todo se debe a la misma lucha.

Hoy por hoy, los Auto-Convocados siguen, como siempre, aportando al club desde donde pueden, anónimos, invisibles, pequeños, gigantes. Cada uno ha elegido diferentes caminos, hay quienes defienden a Sagra y quienes no tanto. Están los que se desilusionaron con Luque, o los que pretenden la vuelta de Mirkin. Hay quienes trabajan en la Cantina o de Serenos. Algunos han preferido volver a perderse en la multitud de la Pellegrini o tal vez la Rondeau. Hay quienes militan y se postulan con algunas de las listas. Pero, a pesar de todas estas diferencias, hay algo que todos tienen en común y es que siguen velando y luchando por lo que creen que es lo mejor para San Martín.

“Cuando llamaron a elecciones terminó nuestra tarea. Ganamos. Devolvimos la democracia al Club. Al traje de Auto-Convocado nos lo sacamos, lo guardamos en el ropero y lo tenemos siempre listo por si alguna vez hay que volver a usarlo”, concluye Kristal. Villecco emocionado reflexiona “Si alguien quiere volver a pasar por encima de San Martín tengo el arma más poderosa de todas”, dice mientras mira con orgullo su megáfono. 


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